sábado, 12 de junio de 2010

Capitulo I

Capítulo IMe Vengare
Narrado por Mariana





Era un día oscuro y tormentoso. El sonido de los truenos y la luz destellante de los relámpagos creaban un ambiente horrible. Tenía los profundos ojos negros llenos de lágrimas y gritaba del dolor, del sufrimiento. Me sentía tan desafortunada, engañada, atrapada en la cruel realidad que me toco vivir. Mire mi brazo con dolor, y al verlo tan lastimado y lleno de sangre sentí lastima por mi misma y por la vida llena de miseria que me toco vivir.

Mire a Santiago, mi padrastro, con odio. Desde que mi madre murió, hace dos años, Santiago es mi peor pesadilla. Al principio eran solo gritos que me hacían temerle cada día más, pero luego aprendí que era un desgraciado con todas las letras. Empezó a maltratarme cada día más. Golpearme con toda su fuerza se había vuelto parte de su rutina del día al día y yo sufría por eso.

Lance un grito maldiciéndolo, pero el solo me dedico una sonrisa cínica, como las de siempre, y se marcho de esa habitación con un portazo dejándome sola y herida. Estaba más que herida, y todo a mi alrededor de desvanecía lentamente y luego solo fue oscuridad.

Podía escuchar los gritos desesperados de pablo, el vecino, y el sonido de la ambulancia al aproximarse. Definitivamente algo no marchaba bien. Pero me siento débil y muy cansada y no creo tener las fuerzas suficientes para poder levantarme para asegurarme de que es exactamente de lo que pasa.

La lluvia aun no cesaba y el sonido de los truenos era cada vez más molesto. El no poder moverme, o gritar simplemente no ayudaban en la situación. SI tan solo mi vida no fuera asi, si tan solo pudiera cambiar todo. Pero no puedo. Y eso lo tengo muy claro desde que nací. Porque la vida siempre me mostro su lado más cruel mísero e infeliz y sé que ese es el lado que voy a ver siempre.

Siempre me destaque en mi clase por tener un alto coeficiente intelectual y a demás una belleza única e inigualable, pero el ser quien soy me arruinaba cualquier oportunidad de un futuro mejor y Santiago había estado allí para asegurarse de aquello.

El sonido de alguien tocar la puerta de aquella habitación me alivio un poco. Tal vez de tras de esa puerta hay alguien dispuesto a ayudarme. Tal vez, es un simple inocente que me busca y al verme asi estaré dispuesta a ayudarme.

- ¿Quién es?- pregunte en un tono esperanzado, lleno de ilusión.

- Ay Marianita ¿cuándo vas a aprender, querida?- me dijo Santiago mientras entraba a mi habitación y me tomaba bruscamente del mentón. Yo solo lo mire con odio y le demostré con una sola mirada todo el asco e incluso lástima que siento por alguien como él - ¿Cuando vas a entender que nadie te quiere, eh? ¿Que no le importas a nadie? ¿Que tu padre te abandono y tu madre se mato?

- ¡mi madre no se mato infeliz! ¡Tú la mataste! ¿Porque no dices las cosas como son?- grite mientras juntaba todas las fuerzas que tenia y lo acusaba de la verdad mientras cada vez me maltrataba mas.

- asi y ¿Quien te va a creer? ¡No seas ingenua querida! ¡Para este entonces todo el pueblo cree que te volviste loca después de la muerte de tu madre! - y largo otra de sus risas cínicas que tanto te molestaban.

- eres un asco, ¡no me toques infeliz!- le advertí en vano porque la verdad el hacia lo que quisiera conmigo y yo nunca he logrado tener la fuerza suficiente para impedirlo. Lance una patada al aire con la esperanza de que caiga justo en el lugar donde las le duele a él. Tenía miedo, me estaba tocando mi cuerpo y el parecía mas que tomado, drogado.

- ¿Cómo te atreves pequeña mocosa? ¡A mí no me pegas! - dijo Santiago en un tono amenazante para luego darme una fuerte cachetada. Lagrimas de impotencia y dolor se deslizaron por mis mejillas. Me ardía, me dolía. Estaba herida, indefensa y en peligro.

Primero se descontrolo más de la cuenta. Me empezó a pegar por todas partes de mi cuerpo haciendo que el dolor me derrote y se apodere de mi.

La sangre salía a montones y no tenía fuerza alguna para moverme o siquiera contestarle los insultos.

Fue entonces cuando me deje vencer. Ya no me resistía, simplemente e resigne a la idea de salir adelante, ya no había salida. Cerré los ojos lentamente y sentí como Santiago tomaba mis manos y las ataba fuertemente con una soga, maltratándome.

Repitió la misma acción con mis pies y yo solo sentía el dolor, pero mi cabeza no podía pensar claramente en que era lo que él me estaba haciendo, simplemente no podía pensar en absoluto.

Sentí como un poco de aire recorrió mi pecho y mi barriga, entonces entender que se había deshecho de la ramera llena de sangre que antes tenía puesta. Su boca sucia y asquerosa recorrió todo mi cuerpo mientras yo me sentía invadida, violada; al fin y al cabo era eso lo que Santiago pretendía hacer.

Lagrimas de dolor se presenciaron en mi rostro. Jamás pensé que llegaría a esos extremos. Cerró los ojos y respire ese olor a cigarrillo y a alcohol que Santiago siempre cargaba con él. Deje que todo pasara, era muy estúpido resignarme. Estaba atada en una habitación, malherida y sin fuerzas, ¿Que podía hacer?

Mis prendas desaparecieron una por una, y más lágrimas se deslizaban por entre mis ojos. A pesar de todo, el me seguía golpeando y eso hacía que la situación me doliera mas. Estaba desnuda frente al hombre que mas odiaba en el mundo, y no precisamente por mi propia voluntad.

Sentí un dolor punzante en mi parte intima y supe que la peor parte de esta pesadilla había comenzado. El dolor era terrible y más aun si era mi primera vez. Me arrebato todo. Mi dignidad, mi virginidad, me violo frívolamente, y me invadió un miedo que jamás se iba a dejar mi cuerpo.

Abrí los ojos con rabia, con impotencia y con dolor. No pude hacer más que mirarlo con desprecio. Era una maldición que el destino había puesto en mi vida. El destino me había mostrado la parte más horrible, llena de miseria y sucia de la vida. Aquella parte oscura en la que nadie quisiera vivir y que yo, lamentablemente, tengo que vivir.

- A ver marianita, ¿ya entendiste o quieres que te vuelva a explicar que nadie te va a salvar?- y lanzo una carcajada que te hizo sentir más odio hacia él. ¿Qué tipo de persona disfruta el sufrimiento de la otra?

- Mmh – lance un gemido con las pocas fuerzas que me quedaban. Y luego se creo que silencio en aquella habitación.

Me desato bruscamente y me empujo dejándome tirada en el piso sin consuelo alguno. Se fue de aquella habitación. Las lágrimas eran cada vez más abundantes. Tantee unas cuantas veces en el piso en busca de mi ropa, pero no encontré nada. Junte todas las fuerzas necesarias para levantarme, pero fue en vano porque volví a caer.

Me lamente una y otra vez por ser tan débil y vulnerable. Si tan solo fuera un poco mas fuerte quizá hubiera podido evitar que esto pasara. La rabia y la furia invadieron todo mi ser, y junto a ellas tome una decisión: Me vengare.
Continuara...

1 comentario:

  1. Woooow es la primera ves que leo esta nove, igual acaba de empezar, me la choque por casualidad estando en el face de una amiga y empese a leer y no tengo palabras, sin duda va a ser muuy buena y ya en el primer capitulo me hiciste llorar, espero que cuando aparesca peter la pueda sacar de ese sufrimiento,
    Juro que me hiciste llorar y me quedo con el gustito de mas, de querer saber que pasa en esta historia, de querer saber si ella se venga, si el la salva, si tantas cosas,
    sinpalabras solo que va a estar muuy buena por que el primer capitulo ya fue impresionante,
    Me Despido aun con lagrimas en mis ojos,

    Celes mucho gusto :)

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