Narrado por Mariana
El dolor arde por mis venas y quema cada centímetro de mi cuerpo sumergido en los escombros del sufrimiento. Necesito una solución, mi cuerpo anhela el sol, desea con interminable pasión la felicidad. Si tan solo pudiera probar nuevamente un poco de ella...
Mi inconsciencia me controla y me impulsa para buscar lo imposible aunque sé que jamás lo voy a poder alcanzar. Solamente necesito huir de esta realidad a la que me he sometido. Ya he trascendido todas las fronteras y he probado el sabor agridulce de la felicidad, sentido cada parte el dolor, y me he sometido al amargo sabor de la muerte.
Siempre creí que huir era de cobardes, escapar era no enfrentar la verdad, era no hacerse cargo sus pecados, era buscar la salida fácil y vivir siempre en las sobras del pasado, rodeado de un eco infinito que se encargara de recordarte todas tus culpas. Pero ahora, simplemente comprendo que es la única solución.
Escapare.
El eco de las sirenas retumbaba en mis oídos. Un fuerte dolor de cabeza, tres lágrimas saladas, y la oscuridad. Era mi fin, todo había acabado. Ya no habría un después, ya no habrían mas sombras ni escombros, ahora simplemente seria oscuridad. Me sentí nuevamente vulnerable, y las pocas fuerzas que me quedaban se evaporaron en el aire.
Podía escuchar su llanto desconsolado, su interminable impotencia, y esa furia salvaje que lo sobrepasaba. El era todo para mí, no sería capaz de imaginar la vida sin él, no ahora. Lo necesito más que nunca a mi lado, pero no quiero ser la razón de su sufrir.
Escuche los gritos de la policía, mientras con pocas palabras, amenazaban a Santiago. Mi mente y mi corazón habían por fin hecho un mutuo acuerdo y ambos, juntos, luchaban contra mi cuerpo tratando de hacerme reaccionar.
Una amenaza, unas palabras desafiantes, y un disparo.
Una preocupación y angustia invadió mi ser, en este momento el mundo se podría estar acabando, pero aun asi, lo único que me importa es él y su bienestar. Entonces por fin recupere la visión.
Sangre. Sangre esparcida por doquier. Gritos de dolor y alaridos suplicando auxilio. Suspire, y una leve tranquilidad me invadió; el estaba bien.
A veces simplemente buscamos la solución más simple a nuestros problemas; huir. Pero aquel que no enfrenta el pasado, vivirá su presente absorto de recuerdos que creía haber olvidado. Porque huir no es la solución. Huir seria reducir las posibilidades de riesgos. ¿Riesgos de qué? Porque el que vive sin riesgo, muere sin saber que fue vivir.
La vida es un juego al que estamos sometidos, donde almas impuras y llenas de pecado luchamos por sobre vivir. « Morir o matar » susurro una voz aturdiendo mi cabeza. Mi mirada lo busco con anhelo y desesperación y se encontró con aquellos ojos verdes inundados de tristeza.
Se acerco lentamente hacia mí. Los segundos parecían una eternidad, y los minutos no llegaban a su fin. Observaba detalladamente cada paso que el daba con exactitud. Sus movimientos llenos de paz, perfectamente coordinados. Su mirada perdida en mi cuerpo malherido, ofreciéndome compasión y cariño.
Me sujeto entre sus cálidos brazos y su calor me hizo sentir segura. Su respiración acompasada resonaba en mis oídos, y su aliento descoordinado se estrellaba en mi cuello. Hundió su cabeza en mi cuello, mientras aspiraba con anhelo mi aroma, y dejaba un delicado beso en mi piel la cual ardía en incertidumbre.
- Te quiero, Mon amour, no sabes cuánto – murmuro mientras sus finos labios se acercaban peligrosamente a los míos, mientras mi cabeza estaba inmersa en confusión. Si segundos antes parecía tener todo claro, con su simple presencia todo se revoluciono.
- Yo también te quiero, cariño- esboce con la voz temblorosa, mientras me aferraba a su cuerpo buscando alguna solución en el.
Y sin esperar más, sus labios poseyeron los míos con lentitud y tranquilidad. Le entregue todo aquel amor que sentía por él. Nos escapamos de la realidad, sumergiéndonos en nuestro propio mundo, donde el corazón era quien mandaba.
Su lengua acaricio cada centímetro de mi boca, y sus manos acariciaban mi cintura con delicadeza, temiendo herirme. El me trataba como si fuera de cristal. Como si fuera su muñeca de cristal. Hermosa y reluciente, pero a la vez frágil y delicada. Y era él el encargado de protegerme.
Se separo de mi con lentitud y su mirada se incrusto en la mía, formando una conexión indestructible.
- Cásate conmigo – propuso el, dejándome más confundida aun. Mire a sus ojos buscando una solución en ellos, pero aun asi, nada estaba claro.
- No, ahora no. Creo que necesito huir. Me casare con vos cuando vuelva, lo prometo, cariño- y esa fue mi decisión. El me prometía felicidad y compañía eterna y sé que cumpliría, tenía fe en eso. Pero yo no podría ofrecerle lo mismo a cambio. Santiago aun estaba libre, y la única solución era escapar. El maldito infeliz había disparado a un policía y había logrado escapar.
Y aunque tal vez escapar seria refugiarme en el pasado, y atormentarme más aun con el pasar de los minutos, era la única solución posible. Me miro a los ojos inmerso de tristeza, jamás creyó obtener esa respuesta de mi parte.
- Iré contigo, Mon amour. Te acompañare. – Dijo el desesperado, sin saber que podría hacer. Porque estaba claro que el haría cualquier cosa, cualquiera, por estar nuevamente conmigo.
- No, esta vez no.- dije mientras mis labios volvían a unirse con los suyos, sintiendo su sabor agridulce, amargo y dulce, recorrer mi boca, robándome el aliento.
Mis manos acariciaron su cuello, y sintieron el tacto de su cabello castaño y suave. Lo extrañaría con mi vida, pero cuando vuelva, se que todo será mejor.
- Regresare– dije y finalmente me marche de aquel lugar, huyendo, escapando, dejando todo atrás. O tal vez no. Aquellos recuerdos son parte de mí, y sé que me acompañaran a donde sea que el cruel destino me lleve por la vida.
Porque sufrir, amar, anhelar, pensar, elegir, y errar, son parte de vivir. Y todo aquel que vive de esa manera , es digno de vivir, de lo contrario, no podría llamarse vida.
Te amo, Mon Amour. Regresare.
Fin
Se que no es el final que esperaban, pero a mi me parece que no es exactamente triste, ni feliz. No todo es color de rosas, y quiero demostrarselo a travez de esta novela. Pero aun asi existe la felicidad, porque es lo que peter provova en Lali. Y aunque Snatiago queda libre, el pagara por todo lo que le hizo, mientras tanto lali se escapara, hasta poder asumir del todo lo que habia pasado, asi volver, y empezar desde 0 al lado de Pitt. Tengo el epilogo pensado, pero se que me voy a tardar mucho escribiendolo ¬¬, asi que tengan pasienciaaa! Y por favor comenten TODAS me gustaria sabe rsu opinion y se que hay mucha sque leen y no opinan, espero que en este caso lo hagan :)
Besos
Ale...
PD: tengo otra novela en mente, se llama utopia, se la he pasado a algunas, surgio con mariale, y nose donde voy a postearla pero prometo avisar :D
Es difil despedirme de esta historia, me costo mucho desarollar los personajes, y aun no entiendo de todo el perdonaje de lali, es una persona muy compleja. Y Peter, es todo lo contrario, esta mas que clcaro que lo unico que le importa es Lali. Mon amour fue la historia mas creativa que he hecho, y espero que les haya gustado tanto como a mi. Si a alguna no le gusto algo, digannlo de BUENA FORMA porque en otra novela una mina empezo a criticar mi forma de escribir y la verdad que asii mi quitan las ganas..